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LOS 10 TRABAJOS DE JORGE


         Se inicia un nuevo período de gobierno, el primero de este nuevo siglo, en el cual los uruguayos depositan muchas expectativas. El Dr. Jorge Batlle tendrá la responsabilidad de conducir este nuevo gobierno, en un mundo plagado de dificultades, ferozmente competitivo, repleto de amenazas para pequeños países como el nuestro y donde el poder de los estado nación se ve fuertemente limitado. Si bien es cierto que mucho se ha avanzado en estos últimos 10 años, permitiendo que el país edificara bases sólidas para enfrentar los nuevos desafíos del milenio, también lo es que queda mucho por hacer en el camino de insertarnos definitivamente en el nuevo mundo. A diferencia del pasado, Batlle llega al gobierno con el apoyo de más de la mitad de la ciudadanía, lo cual le confiere el mandato no sólo de los votantes colorados, sino también de blancos, cívicos, nuevo espacistas e independientes. Si bien es claro que nuestro futuro como nación no depende sólo del gobierno, todavía resulta clave el rumbo que este imponga a la conducción del país. Sin pretender ser exhaustivo, rescato en esta nota algunos temas que considero prioritarios para la tarea que Batlle deberá emprender desde la Presidencia.

         La tarea primordial parte de profundizar el proceso de transformaciones iniciado en los últimos años. Partimos de una buena base para ahondar en la modernización del país, “más de lo mismo” pero adicionando esa cuota de audacia e imaginación que quizás nos faltó en el pasado. El estado debería jugar un rol clave en la orientación de un proceso de reingeniería empresarial apuntando a aquellos sectores en que aún mantenemos ciertas ventajas comparativas. Por otra parte, para un país que depende tan fuertemente de sus exportaciones agropecuarias, la problemática del agro deberá ocupar un destacado lugar. Pero aquí no me refiero al retorno a las viejas políticas proteccionistas, por el contrario estoy pensando en aquellas medidas que desde el gobierno permitan incentivar el desarrollo de una clase empresarial a nivel agropecuario capaz de impulsar un cambio radical en nuestro nivel de productividad. De otra forma siempre estaremos sujetos a las crisis producidas por fenómenos climáticos o comerciales adversos.

           La profundización de la reforma del estado es otra de las grandes tareas. No sólo reducir el gasto, no sólo disminuir el peso del estado sobre los sectores productivos y claramente no a la creación de más burocracia, lo que tenemos pendiente es la modernización del aparato estatal, capaz de brindar más y mejores servicios al conjunto de la sociedad y en particular a aquellos que quieren invertir en actividades productivas. En este marco también entran los gobiernos departamentales, muchos de ellos inmersos en las prácticas clientelísticas del pasado, con gestiones paternalistas que flaco favor le hacen a su gente.

           En el área social se deberá profundizar la reforma educativa, con la misma filosofía de incrementar la equidad social por un lado y por otra parte de reorientar la currícula hacia las necesidades del mercado laboral. Pero también se deberá ampliar la reforma abarcando el segundo ciclo secundario, así como trabajar en pos de una descentralización tanto en la gestión educativa como administrativa y buscar soluciones para la baja remuneración salarial de los docentes. Así mismo la problemática de la pobreza y marginalidad deberán ser asumidas con políticas sociales más eficientes, focalizadas y dando participación activa a la sociedad civil. Tampoco puede quedar ausente del capítulo social el sistema de salud, que se ha convertido en una caja negra donde el país vuelca muchos recursos con muy magros resultados. Este es un sistema caduco que funciona más en el sentido de satisfacer la demanda laboral de los médicos que en brindar una buena atención a sus usuarios. La reforma del mismo supone actuar con mucha decisión frente a los fuertes intereses corporativos. 

          Sin lugar a dudas, el tema de los detenidos desaparecidos durante el régimen militar representa una herida no cicatrizada en la sociedad. Estamos frente a un delito del estado que hoy requiere una reparación moral. No se escapa a mi análisis la utilización política con que algunos sectores manejan este tema, con una clara intención de dificultar su solución porque en definitiva el enfrentamiento es su razón de ser. Por lo cual, para que el gobierno recorra ciertos caminos que permitan llegar a una justa reparación moral será necesario contar con garantías y colaboración de la oposición. No ayuda en absoluto que el principal asesor de Vázquez represente a un ex montonero quien un día acusa en Argentina y otro día en Uruguay de acuerdo a los calendarios electorales. Si al tema se lo despartidariza, existen buenas posibilidades de llegar a una solución que lógicamente deberá ser previamente consensuada, para que efectivamente signifique un punto final.

          Lógicamente, que Batlle no es Hércules y no contará con la ayuda de los dioses, pero deberá contar con la colaboración del resto del espectro político. Cada uno en su rol. El P. Nacional en la coalición de gobierno que deberá demostrar que no es sólo un acuerdo electoral que finaliza con el reparto de cargos y por otro, con el E.P, quien cuenta con la posibilidad histórica de demostrar su vocación de gobierno actuando desde una oposición constructiva, abandonando la postura facilista de siempre decir No. Así mismo, Batlle tendrá que dotar a su gobierno de una actitud más cercana a la gente, con transparencia de procedimientos y un estilo de comunicación directo. Muchas de estas cosas quedaron planteadas en su discurso frente a la Asamblea general, de allí la expectativa que hoy tenemos los uruguayos.


Por: Juan Carlos Doyenart
Publicadas en El Observador - 4 de marzo de 2000


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