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| Columnas de opinión | ||
LOS ECOS DE UNA ELECCIÓN Los resultados de la elección primaria realizada el domingo 25 dejaron algunas confirmaciones y otras sorpresas. En los días previos tanto las candidaturas de Vázquez, como la de el ex presidente Lacalle estaban confirmadas según todas las encuestas, así como la del senador Michellini que no tuvo contendores en el N. Espacio. Sin embargo existían muchas dudas sobre el resultado de la "interna" colorada, donde ningún pronóstico se aventuró por uno u otro candidato. Aquí estuvo la sorpresa, no por el triunfo de Batlle, sino por la diferencia de más de 50 mil votos que obtuvo sobre el candidato forista. Lógicamente, estos han sido días de muchas especulaciones, referentes a la elección en sí misma pero también con relación a las perspectivas hacia octubre y noviembre una vez conocidos los cuatro principales candidatos.
Existe una primer reflexión, más genérica, que hace al porcentaje de votos finalmente emitidos. Un 53% del total de padrón, supone una votación "digna" pero que no permite el exceso de optimismo. Casi la mitad de los uruguayos habilitados apara votar no lo hicieron y ello puede significar una "luz amarilla" sobre el desinterés de los ciudadanos en la cosa política. Pero, lamentablemente estas cosas pasan a segundo plano con demasiada rapidez y todos nos centramos en el análisis de los resultados y sus implicancias de futuro. El domingo 25 los uruguayos realizaron una opción muy clara, apostaron por los liderazgos "históricos" por las personalidades más destacadas y de aristas más claras en cada uno de los tres partidos. Batlle y Lacalle en los partidos tradicionales responden a una larga tradición partidaria, por sus apellidos y su trayectoria, pero también son líderes que representan la esencia misma de la clase política, con personalidades muy fuertes y planteos programáticos muy definidos. Tabaré Vázquez, a pesar de no contar con la misma trayectoria, ni ser considerado como un político profesional, responde a los mismos parámetros de liderazgos fuertes, carismáticos y con una propuesta política muy definida. Estos perfiles hacen que en los tres casos se generen rechazos muy marcados tanto entre los simpatizantes de cada partido como fuera de ellos. En octubre nadie podrá decir da lo mismo votar a Lacalle, Batlle o Vázquez. Por el camino quedaron los precandidatos que, en lo previo, podían ser considerados como los "más potables" para un sistema electoral donde se requiere la capacidad de captar votos más allá de su colectividad. Tanto Ramírez, Hierro, como Astori y Volonté aparecían como candidatos con mayor capacidad de llegar a simpatizantes de otros partidos, captando electorado del centro. Sin embargo, la ciudadanía no optó por ellos, prefirió las aristas, no el centro. Quizás ello esta relacionado con ese millón de personas que hoy no votó pero que sí lo hará en octubre.
En la "interna" frentista se destaca el magro resultado alcanzado por Astori, previsible en un escenario de baja votación, que significa un duro golpe para el líder de A. Uruguay pero principalmente para el proyecto de una izquierda moderada, inserta en el sistema, que ha preconizado el Gral. Seregni. El arrollador triunfo de Vázquez, no sólo consolida su liderazgo sino que muestra la inviabilidad, por lo menos en el corto plazo, de un ala moderada, con puentes tendidos hacia el resto de los sectores, cerrando una de las principales puertas de entrada para un electorado más de centro. Este resultado también se explica, en parte, por una votación exigua donde quedaron sin votar casi 250 mil electores proclives al E. Progresista. Si bien una parte de ellos puede haber optado por un voto "útil" incidiendo en otras tiendas, la gran mayoría simplemente se desinteresó por esta instancia, expresando una baja adhesión a la convocatoria de la izquierda.
En tiendas nacionalistas, Lacalle logra su objetivo, con una victoria que no puede dejarlo muy tranquilo. Con sólo 177 mil votos, el ex presidente se queda con la mitad del partido, pero un partido con heridas muy profundas difíciles de curar en este breve período hacia octubre. No tengo la menor duda que el herrerismo está pagando sus costos por las denuncias de corrupción que rodearon su gestión de gobierno. Este resultado expresa mejor la mala performance de sus adversarios que la capacidad de captar electorado del herrerismo. La propia idea, que circuló previamente, donde Lacalle aparecía como claro triunfador desalentó a parte del electorado blanco, pero además el hecho de ser el candidato único de su partido genera resistencias importantes en quienes hoy votaron por otros precandidatos, principalmente Ramírez. Para superar los 600 mil votos que mínimamente se necesitan para llegar al balotage, el herrerismo deberá no sólo convencer a quienes hoy no fueron a votar sino a quienes votaron por otros candidatos. Sin bien no es de despreciar la capacidad de trabajo político y el buen nivel de comunicación que Lacalle mantiene con cierto electorado, la tarea que tiene por delante resultará muy ardua.
Finalmente, la sorpresa de esta elección estuvo centrada en el claro triunfo de Jorge Batlle. Se ha hablado del voto "extrapartidario", término que no es el más adecuado en la medida que esta fue una elección abierta, pero también porque este término genera la idea de una "corrida" más o menos orquestada de militantes de la izquierda para incidir en otro partido. Creo que el fenómeno es más complejo. Tiendo a pensar que ha existido una especie de voto castigo contra Sanguinetti, que en esta instancia no se expresaba votando a la izquierda sino donde más podía dolerle al actual Presidente. Paradojalmente, Jorge Batlle, que en repetidas ocasiones alabó la gestión del ministro de economía Luis Mosca, que ha sido un tradicional enemigo de la izquierda y que representa la quinta esencia del sistema, en esta instancia simbolizó para un conjunto del electorado la mejor forma de expresar su oposición al gobierno. Ello explica en parte la mejor votación relativa que obtiene el P. Colorado pero también deja muchas dudas sobre el destino de ciertos votos en la elección de octubre, donde los parámetros serán muy diferentes. Por: Juan Carlos Doyenart |
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