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| Columnas de opinión | ||
CUANDO SE QUEMAN LAS NAVES Sabido es que una campaña electoral es una suerte de guerra donde muchas cosas son admitidas, pero a diferencia del amor no todo esta permitido. Cuando las elecciones se realizan en el nivel de una interna partidaria, esta "guerra" se convierte en una especie de guerra civil, donde los contrincantes son del mismo bando. El símil también puede darse con un campeonato de fútbol donde en las internas partidarias se juega la fase eliminatoria, el que pierde queda fuera de carrera y los "hinchas" deberán buscar un nuevo candidato para las fases siguientes. Esto hace que la etapa de abril se convierta en una instancia "sangrienta" porque a muchos les va la vida en esa ocasión y se ven obligados a recurrir a todo su armamento pesado para continuar en la carrera. Lógicamente, en cualquier competencia medianamente civilizada existen reglas de juego, hay faltas admitidas, otras sancionadas y otras que son descalificadoras.
Sin lugar a dudas, que la interna del Partido nacional ha sido por lejos la más dura, la más competitiva y por tanto donde se ha utilizado el armamento de mayor calibre. Quizás la cosa arranca de aquel mes de agosto del año pasado cuando muere el intendente de Cerro Largo, Villanueva Saravia. ¿Suicidio o asesinato?. Mejor lo primero, porque para una figura que fuera tan conflictiva la segunda hipótesis podía llevarnos a suponer un asesinato político lo cual resultaba en una situación nueva y difícil de manejar para nuestro sistema. Sin embargo la interrogante quedó planteada y las encuestas mostraban que la población se inclinaba por considerarlo un asesinato mientras que la pericia oficial optaba por el suicidio, aunque judicialmente el caso nunca quedó cerrado. Lo que no cabe dudas es que el tema tuvo implicancias políticas muy importantes al interior de la colectividad nacionalista donde la hipótesis de suicidio favorecía los intereses del herrerismo y la del asesinato los de su adversarios.
Pero los conflictos no terminaron allí. Las denuncias de corrupción administrativa durante el gobierno del Dr. Lacalle fueron tema recurrente de esta campaña interna, donde paradojalmente no han sido casi utilizados por los candidatos de otros partidos. Pero por más duras que han sido las acusaciones vertidas por los diferentes actores blancos, como ha sido tradicional en nuestra clase política estas nunca traspasaron ciertas barreras de respeto personal por el adversario. Como todo en la vida social y familiar, en política existen códigos y valores éticos que resultan indispensables de respetar en razón de una convivencia sana y democrática. A propia prensa respeta estos códigos, porque en última instancia también es parte del sistema.
A pesar de ello, días atrás un candidato nacionalista rompe drásticamente con esta ética, haciendo pública una conversación privada con un claro fin electoral. Muchos quedamos fuertemente impresionados al oír las palabras del Ing. Ramos en el programa "Agenda Confidencial" que dirige Neber Araujo. Allí se rompía con un código básico, elemental que va más allá de la propia política, que hace a la honorabilidad y credibilidad de las personas en cualquier ámbito de la vida en que se muevan. Claramente aquí no interesa si las palabras que Ramos pone en boca de Volonté fueron ciertas o no, eso nunca se sabrá justamente por constituir parte de una conversación privada. Lo público es público y lo privado es privado, allí, en esta regla tan elemental descansa gran parte de la convivencia pacífica y democrática. Ramos podía atribuir intenciones al discurso de Volonté el día que entierran a Villanueva, pero lo que nunca podía hacer es ilustrar esa supuesta intencionalidad relatando una conversación privada de quien en ese momento era todavía su compañero de fórmula. Si pretendía explicar la razón de su ruptura, podía recurrir a muchos argumentos validos o no, porque en definitiva la política se basa en el arte de argumentar, de convencer, pero se equivocó totalmente cuando desciende al nivel de un vulgar chisme. Ello se ve agravado por el hecho que no fue dicho en un momento de ofuscación o ira, sino premeditadamente luego de 7 meses de ocurridos los episodios y a sólo 25 días del acto electoral.
Triste favor nos hace a todos este señor con esa actitud, justamente él que integro el gabinete de los últimos dos gobiernos, que representó al país en el exterior que fue propuesto para presidir la Asamblea de las Naciones Unidas, que representaba una figura nueva, de recambio, con un discurso inteligente y creíble. Claramente Ramos, que en esta instancia interna no contaba con ninguna posibilidad, se perfilaba como una figura de futuro dentro de su partido, la nueva generación que traería consigo un nuevo estilo de hacer política, más profesional y más "sano". Sin embargo, alguien lo convenció que su única posibilidad consistía en darle un golpe de gracia a la candidatura de su ex compañero de fórmula para erigirse él como arbitro de la interna nacionalista, congraciándose con quien hoy lleva la delantera en las encuestas, había que "quemar las naves". Y se quemaron las naves, lamentablemente ello se hizo con Ramos adentro y no en tierra firme. Porque a esta altura, Ramos comprenderá que su credibilidad dentro de la clase política murió ese mismo día. Todos saben que las alianzas no son eternas y que el día de mañana su aliado de hoy puede utilizar cualquier cosa que se le haya confiado privadamente para contraatacar.
Un triste y "pequeño" episodio, que merece un largo olvido. Por: Juan Carlos Doyenart |
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