relleno.gif (821 bytes) relleno.gif (821 bytes)
Columnas de opinión relleno.gif (821 bytes)


 

LO SUSTANCIAL NO IMPORTA, HABLÉMOS DE LO ACCESORIO


Si tuviéramos que caracterizar el momento político actual, la mejor imagen que me viene a la mente es la de un mar en calma momentos antes de una tormenta. Sin viento, sin olas, ni mucho menos relámpagos que la presagien pero indudablemente la tormenta está allí. Los protagonistas se encuentran en plenos preparativos, pero no se visualizan. Los uruguayos mantienen su estilo de vida cotidiano, muy lejos de estos preparativos y de esa instancia electoral que se encuentra muy próxima. Las encuestas de opinión pública señalan algunas intenciones, sin grandes cambios de una mediación a otra, reflejando simplemente el estado de opinión previo pero que posiblemente en las próximas semanas muestre cambios importantes, cuando la tormenta se inicie.

Hasta el momento los preparativos parecen centrados en estrategias electorales de imágenes más que de ideas, donde la polémica, el debate de propuestas no atrae a los candidatos. Los posicionamientos electorales de cada uno de ellos parecen ya estar claros, con una fuerte competencia por el centro político del electorado y donde nadie quiere aparecer con el rótulo de "oficialista". Como en toda campaña, en esta pueden ocurrir muchas cosas, pero que nadie se genere expectativas en cuanto a una confrontación de estrategias de desarrollo para el país. Allí nadie quiere arriesgar demasiado, ni el propio Jorge Batlle que en el pasado fuera tan prolifero generador de este tipo de planteos. Lamentablemente, tengo la impresión que este es un momento donde ese tipo de debates son necesarios, porque ante coyunturas externas tan adversas como las que atravesamos el atrevimiento intelectual siempre resulta beneficioso. Reconozco que el ser atrevido no es una característica muy generalizada entre los uruguayos, que tendemos a refugiarnos en la "seguridad" de lo conocido, lo cual muchas veces nos lleva a dar viejas respuestas sobre nuevos problemas. Y aquí subyace uno de los principales bloqueos que, a mi modo de ver, tiene el país. Efectivamente, el mundo que vivimos nos plantea, casi cotidianamente, nuevos problemas que requieren de creatividad en las soluciones superando la tentación de recurrir a las viejas recetas.

Con referencia a estas reflexiones me resultaron muy ilustrativas algunas anécdotas de los últimos días, que de alguna manera reflejaban esa enorme capacidad que tenemos los uruguayos de "rehuir el bulto". En uno de sus discursos el Dr. Jorge Batlle habló de recrear el Virreinato del Rió de la Plata, planteando una especie de alianza con la República Argentina para equilibrar el Mercosur y concentrar un mayor poder de negociación con el poderoso socio brasileño. En definitiva, una idea, buena o mala, discutible, quizás impracticable o inconducente, pero al fin una idea, para analizar y debatir frente a un contexto regional muy complicado. Sin embargo ello sólo generó respuestas airadas de sus contendores electorales, ninguna de ellas sobre el fondo del problema. Nadie dijo el Sr. Batlle está equivocado, su idea es un disparate, habría que hacer tal o cual otra cosa. Por una lado se le responde con una "reafirmación nacionalista", apelando al "sentido patriótico y sentimiento nacional", contra el "entreguismo" (¿). Por otro lado la respuesta fue dirigida a acusarlo de querer retornar a la vieja "aristocracia autárquica" de los tiempos del virreinato, ante lo cual se antepone la enseñanza artiguista de estar con "los gauchos, los mulatos, los pobres, con la gente que trabaja"(sic). Si no hubieran sido expresadas con total seriedad, estas respuestas reflejarían un sano sentido del humor de quienes aspiran a gobernar el país, pero lamentablemente reflejan la vieja actitud de quedarse en la superficie, en la anécdota y no ingresar al fondo de la cuestión.

Otro ejemplo en este mismo sentido se plantea ante el plan de emergencia que presentara el E. Progresista. Cierto que este plan es parte de una plataforma electoral y que puede contar con serias inconsistencias, pero al fin plantea ideas, medidas que podrían significar soluciones a ciertos problemas, y lo que es más importante plantea una concepción de cómo enfrentar las crisis. Pero, en esto último, lo más importante, nadie entra, otra vez quedamos en la superficie descalificando la propuesta por un costo real mayor al estimado. Por allí no pasaba el tema central, porque en ultima instancia si el Plan del E.Progresista fuera una solución bien valdría la pena analizar sus costos. El tema radica en la concepción asistencialista del plan, al estilo del viejo estado benefactor, y si ello es lo adecuado para superar definitivamente las crisis recesivas. El tercer ejemplo es más reciente. El Presidente Sanguinetti sale en un programa de televisión planteando su visión sobre temas económicos y políticos. Allí ingresa en el campo partidario y critica duramente los planteos de la izquierda sobre ciertos temas, en especial su plan de emergencia. Uno diría que estas afirmaciones provenientes de un adversario político de la relevancia del Presidente brindaban un buen escenario para debatir ideas. Sin embargo, las respuestas van al plano de lo formal, si quien ocupa la presidencia tiene potestades o no para opinar en el nivel político partidario, eludiendo responder sobre los cuestionamientos de fondo.

Seguramente hay y habrán más de estos ejemplos, que ponen en evidencia una pobre realidad del debate político en Uruguay y que van más allá de la anécdota para instalarse en plano de nuestros bloqueos culturales.


Por: Juan Carlos Doyenart
Publicadas en El Observador - 11 de setiembre de 1999