![]() |
||
| Columnas de opinión | ||
EL DÍA QUE FASANO PERDIÓ LA NEUTRALIDAD Ocurrió un 22 de noviembre, a pocos días de finalizar este siglo. Como todas las mañanas salí de mi casa y pasé por el kiosco a comprar el diario. Existía un cierto nerviosismo en el ambiente, no era un día como cualquier otro. La gente que pasaba se detenía a mirar los titulares, algunos compraban inmediatamente y otros continuaban nerviosos, como tratando de no saber. Al igual que frente a situaciones muy críticas lo han hecho los diarios más prestigiosos del mundo como el Washington Post y The New York Times, "La República" rompía su neutralidad. No quedaban dudas, el Uruguay se aproximaba a una de sus horas más críticas, a una encrucijada clave para nuestro futuro que obligan a este tipo de extremos. Lógicamente, la decisión de La República, que fue ampliamente fundamentada por su Director, respondía a sus compromisos iniciales y no suponía la pérdida de objetividad y pluralismo que siempre caracterizó esta publicación que por más de 10 años se ha convertido en el referente obligado de quien pretende estar bien informado. Salvada esta preocupación, que muchos pudieron albergar, lo más importante radica en los contenidos del editorial de Fasano. Allí queda expresada con total claridad la visión del mundo y del país que guía la orientación de este matutino. No fue una superficial adhesión política a un candidato, fue una apuesta pública por un país solidario, democrático, soberano y finalmente liberado de la opresión del modelo neoliberal. En esta editorial, el director nos muestra con total claridad la confabulación planetaria contra el pueblo uruguayo de la cual forman parte los lacayos locales. Personalmente este editorial influyó decisivamente en mi voto, como debe haber ocurrido en muchos otros explicando, en parte, el resultado del 28 de noviembre. Un mes después, decidí releerlo y comentarlo en esta columna. La visión que Fasano nos trasmite sobre este país y el mundo, nos muestra la triste realidad de un universo desolador, donde sólo 500 corporaciones transnacionales controlan absolutamente todo, privatizando los estados nación y difundiendo una cultura globalizante basada en el pensamiento único y el consumismo feroz. Estos verdaderos piratas modernos dedican todas sus energías a planificar cómo dominar el mundo y conspiran diariamente con sus representantes locales para mantener ese control. El veterano periodista nos descubre que ya no existe el libre mercado, porque el mundo ya no es bipolar. Desaparecida la potencia aliada de los más oprimidos vivimos un mundo unipolar donde el mercado libre es una gran estafa ideológica. Con legítima razón, Fasano lamenta que 4 siglos de acumulación estatal hayan sido rematados. Pero lo más revelador de este brillante análisis radica en la gran estafa que blancos y colorados han perpetrado contra nuestro crédulo paisito. Aunque Uds. no lo crean, según el editorialista, el neoliberalismo se encuentra en retirada en todo el mundo, menos en Uruguay. Nuestro modesto y pequeño país se ha convertido en el último reducto de ese verdadero fascismo de mercado y centro de revitalización de la tristemente famosa teoría tacheriana. Cuando ya todos abandonan estas teorías basadas en un capitalismo darwiniano, aquí aparece el binomio Batlle Lacalle que nos propone más de lo mismo para terminar definitivamente de rematar nuestro viejo y querido estado. Claro que deberemos reconocerle a esta gente su baja productividad, en la medida que luego de 15 años de gobiernos neoliberales la mayor parte de la banca sigue estando en manos del estado, la principal AFAP es del estado, las refinerías de petróleo, teléfonos, agua corriente y producción de energía también. Hasta los trenes son del estado, así como es el estado quien controla la educación y la salud. Pero sobre esto, el experimentado luchador no se deja engañar. Sabe que el binomio Batlle Lacalle utilizará el desarrollo tecnológico para incrementar la eficiencia privatizadora, aumentando las desigualdades. El tiene muy claro, que estos señores que no tuvieron ningún empacho en matar la herencia de sus antecesores: el populismo batllista y el nacionalismo libertario de Herrera, hoy con el control absoluto del poder (ese poder único y omnipresente) están dispuestos a imponer totalmente ese fascismo de mercado. Son los continuadores de esa política hambreadora que lleva a la desocupación y miseria de 504 mil uruguayos (45% de la PEA), situación que todos diariamente vivimos cuando transitamos por esta ciudad. Pero como la educación y la salud no son rentables, nuestro pueblo vive en la total ignorancia y sufre las peores enfermedades. También nos advierte que no se encuentran solos. Los amos del complejo multimedia los apoyan e incluso los controlan. Ellos, con todo su poder mediático, consolidan esa cultura del consumismo voraz, de la cultura comercial (día de la madre, de los enamorados, del abuelo y del perro), enagenando la rica cultura de nuestras raíces charrúas, con pautas de consumo alimentario foráneas, como los Mc Donal`s en lugar del chorizo al pan, o las fiestas de Hallowin en lugar de la tradicional yerra. Esos valores trasmitidos por el monopólico circuito mass mediático transfigura nuestro pulido lenguaje español por el porteñismo y nos impone los hipercentros comerciales donde hasta los propios frentistas quedan atrapados. Porque no cabe la menor duda que si Fasano tuviera una onda de cable neutralizaría esta basófia enlatada con programas culturales, lecturas de textos de Galeano, opera y murgas, el séptimo sello, telenovelas nacionales y todas esas cosas que los televidentes reclaman. Pero no es así, porque el binomio está decidido a embrutecer cada vez más a los pobres y brindar más oportunidades a los ricos. Finalmente, Fasano demuestra que no rompe su histórica neutralidad sólo para echarnos la pálida. Nos informa que el régimen (una vez más) está gravemente herido, agoniza, abriendo la esperanza de un nuevo mundo, donde un nuevo binomio: Tabaré Nin, llega para ordenar la convivencia, hacer real la libertad, recuperar el poder perdido del estado, ofreciendo igualdad de oportunidades y trayendo la felicidad para todos. No importa que Melchor y Baltasar no hayan llegado, sólo deberemos esperar 5 años. Paciencia compañeros, hasta la victoria. Por: Juan Carlos Doyenart |
||