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¡POR FIN UN DESLIZ DE BATLLE !


Finalmente se produjo uno de los acontecimientos más esperados de esta campaña electoral: Jorge Batlle "metió la pata". Cuando algunos comenzaban a desanimarse en sus expectativas electorales a la espera que el candidato colorado se saliera del libreto, abordando algún tema polémico, a poco más de 40 días de las elecciones Batlle les dio el gusto.

Efectivamente, todos los adversarios políticos, preocupados por el resultados de las encuestas de opinión pública, habían cifrado sus esperanzas en la polémica personalidad del candidato colorado. Sólo había que esperar, porque finalmente Batlle no podría controlarse y realizaría alguna afirmación del mismo tipo con que caracterizó su campaña electoral en el 89. Hasta el momento, el líder quincista, consciente que su estilo declarativo le fue negativo en aquella instancia, había optado por la prudencia. Perfil bajo, "buena letra" y mucho cuidado en abordar aquellos temas que resultan urticantes para los uruguayos. De esta forma sorteó con éxito la interna del 25 de abril e inició esta segunda fase. Pero es bien sabido que resulta muy complicado ganar una elección hablando muy poco, las trampas en el camino hacia el 31 de octubre son muchas porque sus adversarios han centrado su campaña a la espera de que Batlle cometiera algún desliz que les permitiera reposicionarlo como un postulante a Presidente poco confiable. Días atrás cuando habló de recrear el virreintao del Río de la Plata, los otros candidatos en lugar de polemizar sobre la idea que abonaba esta imagen prefirieron descalificarla con absurdas respuestas, que en realidad buscaban resaltar la idea de que Batlle decía un "disparate".

La estrategia electoral del Dr. Lacalle en este sentido aparece como muy clara, buscando contrastar la seguridad y bienestar durante su mandato con la inseguridad que puede generar una personalidad como la de Batlle. Pero para ello necesitaba de algún episodio "recordatorio" de ese estilo y Batlle finalmente se los dio. Por su parte el E. Progresista también centró sus baterías en el candidato colorado, primero buscando asociarlo con el gobierno de Sanguinetti para que sufriera el voto castigo y, segundo, señalando algunos de sus dichos del pasado. A su vez, este episodio se vio agravado y amplificado por la reacción del P. Colorado que sale públicamente a desmentir lo dicho por su candidato, con la propia firma de éste. Creo que dicha actitud complica aún más las cosas y pone en evidencia los "controles" que el Partido aplica a su candidato, expresando de esa forma su desconfianza.

Lamentablemente, todas estas cosas evidencian la falta de propuestas y contenidos con la que se caracteriza esta campaña electoral. Importan más las formas, el no cometer errores o no decir cosas de más que polemizar sobre los temas centrales del país. En definitiva el supuesto desliz del candidato colorado no hace más que abordar uno de los tantos temas que hacen al centro de la problemática de nuestro país. La reforma constitucional aprobada en el 89, realizada en el marco de una campaña electoral significó una transferencia de recursos del conjunto de la sociedad hacia los jubilados que debimos pagarla con el ajuste fiscal del año 90. Tras cartón, la reforma del sistema previsional se demoró cinco años hasta la puesta en marcha del nuevo sistema que también requerirá su tiempo para licuar ese gasto. Claro que electoralmente no es recomendable meterse con los jubilados, excepto para mentirles prometiendo mayores aumentos, pero es innegable que el problema existe. El error de Batlle parte de introducirse en un tema de difícil solución generando un hecho que inevitablemente sería usado en su contra. Pero deberemos reconocer que el aspecto abordado por Batlle se introduce en aquellos tema de primer interés para los próximos años, en la medida que la carga fiscal afecta directamente nuestra productividad y por tanto nuestra competitividad. Si no hablamos de estas cosas, ¿de qué vamos a hablar?

Parece claro que los parámetros en los cuales se mueve la actual campaña electoral pasan por trasmitirle seguridades y certezas a la ciudadanía. Ante una situación regional muy complicada, en una crisis recesiva, los candidatos han entendido que no se debe arriesgar en propuestas de futuro, sino en trasmitir garantías. Para el P. Nacional la estrategia pasa por recordar la época de bonanza del gobierno nacionalista y para el FA en un plan de emergencia para paliar la crisis en los sectores más expuestos. La propia izquierda a dejado de hablar de posibles devaluaciones o de sacudir las raíces de los árboles, nadie quiere polemizar ni meterse en el tema central que tiene este país de cara al nuevo siglo. Todos saben que en definitiva debemos abordar el tema de la competitividad si realmente queremos tener bonanza de consumo o aplicar políticas de solidaridad social. Pero, abordar el problema de la competividad requiere hablar sobre nuestras ineficiencias productivas, de una reforma en serio del aparato estatal, de las pasividades, de la flexibilización y reconversión laboral, de las empresas del estado y de tantas cosas más que generan "inseguridades" en la población. Por ello sólo nos queda recurrir a los slogans publicitarios, amordazar a Batlle o atacarlo cada vez que repita uno de estos deslices.


Por: Juan Carlos Doyenart
Publicadas en El Observador - 25 de setiembre de 1999