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| Columnas de opinión | ||
SOBRE EL "PENSAMIENTO CRÍTICO" En las sociedades democráticas, el debate abierto y franco siempre enriquece, permite confrontar diversos puntos de vista y no quedar encerrados en nuestras propias creencias, muchas veces limitadas. Siempre insisto en la necesidad de polemizar, sana costumbre que los uruguayos hemos ido perdiendo. A pesar de ello, tengo claro que nunca es bueno debatir con un contrincante desconocido, porque de alguna manera se juega un partido en inferioridad de condiciones y se legitiman los anonimatos. Pero, hoy pretendo hacer una excepción. La misma refiere a un lector de El Observador que polemiza, desde el anonimato, con un artículo que escribí a principios de este mes, sobre el último libro de Galeano: "Patas arriba". En una sola cosa coincidimos con el amigo lector, ambos admiramos al reconocido escritor uruguayo, pero desde distintos ángulos. Mi admiración es por el poeta, por esa capacidad de darle fuerza y sentido a las palabras, por ese estilo ameno, ágil y poético de decir sus cosas, siempre teñido por una buena dosis de humor. Pero, a diferencia del lector anónimo no comparto el contenido o la visión del mundo que tiene Galeano, justamente lo que más entusiasma a la mayoría de sus admiradores. De allí que voy a hacer una excepción, porque esa carta sin firma representa el pensamiento de varios que lógicamente no leen El Observador y menos mis columnas. El lector comparte la visión apocalíptica del mundo que sustenta Galeano, basada en una conspiración capitalista para dominar y hambrear a las grandes masas, pero agrega el "manejo de las masas a través de los grandes medios de comunicación", por si a Galeano o a Doyenart se les hubiera olvidado. Lógicamente a ninguno de los dos se nos habría olvidado un "clásico" de la literatura de izquierda, pero parecería que el lector no captó la "sutileza" cuando en mi artículo menciono como Galeano ejemplifica sobre ese "manejo". El mismo hace referencia al régimen de Ceausescu y a la matanza de Timisoara, que según el escritor uruguayo fue "fabricada" por los medios de comunicación. Pero tampoco "olvido" mencionar mi acuerdo básico en cuanto a conocer y relatar las atrocidades que ocurren en este mundo, a la marginación de grandes masas y a la hambruna de ciertos pueblos a pesar de toda revolución tecnológica de esta segunda mitad del siglo. Así como soy plenamente consciente de esta situación, también lo soy de los progresos que ha realizado la humanidad en muchos campos, entre ellos en el campo de la salud, la producción de alimentos, el transporte, las comunicaciones y la educación. Porque ciertas visiones apocalípticas de este fin de siglo parecen creer que la humanidad vivía mucho mejor en el fin del primer milenio, donde no existían los capitalistas, ni los automóviles, ni los grandes medios de comunicación de masas. Estas visiones parecen olvidar que el capitalismo significó un avance tremendo para la humanidad, aunque haya generado nuevas formas de explotación y pobreza. Simplemente, entendí que la visión de toda la literatura de Galeano se preocupa por mostrar un solo aspecto del desarrollo de la humanidad, que olvida o deja por el camino factores esenciales, que en un conjunto permiten tener una perspectiva más amplia. Concuerdo con el amigo lector que el rol de los historiadores y de los cronistas del presente es aportar a una reflexión crítica, abierta , honesta, pero discrepo radicalmente con que esto se logra mostrando sólo una parte de la realidad e ideologizandolo todo. Tampoco creo que un cronista tenga que "hacer entender" a la gente sobre la miseria e injusticias del mundo. Esta actitud evangelizadora de la izquierda tradicional, poseedora de la Verdad, la cual es necesaria de hacer comprender a la gente, fue la que nos llevó en el pasado a grandes frustraciones y enfrentamientos. Justamente, este es el estilo Galeano, que el lector comparte y que repito: alimenta resentimientos, frustraciones, descreimiento y marginación socio cultural. Es una visión que alimenta el individualismo, la ausencia de solidaridad social y el desprecio por las causas humanitarias, justamente todas aquellas cosas por las cuales la izquierda cree que esta luchando. Un buen ejemplo de ello es cuando nuestro lector anónimo reafirma la permanencia de situaciones dictatoriales en nuestra A. Latina y no por referencia a Cuba, sino a todos aquellos países que hemos recuperado la Democracia y que aprendimos que la misma no debe adjetivarse. Por favor, no volvamos con aquello de las democracias tuteladas, burguesas vrs. las democracias populares y avanzadas. Democracia es lo que tenemos tanto en Uruguay como en Chile, a pesar de convivir con la presencia, en libertad, de los ex dictadores. Finalmente, nuestro lector anónimo me acusa de censor. Por favor, nunca pretendí acallar la voz de alguien que vende miles de libros en el país y en el exterior con un modesto artículo en la prensa local, la censura la ejerce el propio Galeano en su libro cuando calla las atrocidades de los regímenes comunistas. No temo a que Galeano incite a la violencia, más bien incita a la pasividad, al descreimiento y al sentimiento de impotencia. Allí radica mi preocupación cuando este señor es invitado a los liceos a trasmitir su visión del mundo. Quizás si estas pseudo charlas literarias de Galeano se confrontaran en mesas redondas podrían ser muy útiles, pero no ese el caso. La "laicidad" que demanda el lector, ¿cuál es? La que siempre entendió la izquierda basada en el "pensamiento crítico", la que desgremializa profesores por pensar distinto, la que niega a las universidades privadas, la de los paros en contra de la extradición de terroristas vascos, ¿es esa? De esto podemos hablar en otro momento. Por: Juan Carlos Doyenart |
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