![]() |
||
| Columnas de opinión | ||
A UN MES DE LA PRIMERA ELECCIÓN Decididamente hemos ingresado en el tramo final de esta larga carrera electoral que recién culmina en mayo del 2000. De todas formas, deberemos reconocer que las nuevas reglas de juego surgidas de la reforma constitucional de 1996, operan a favor de un sistema más cristalino, y esencialmente más democrático. Justamente, esta primera instancia, la del 25 de abril, supone un cambio revolucionario en el sistema electoral, pero principalmente en la vida interna de los partidos políticos. Quizás el error sea en denominar esta elección como una instancia interna de los partidos, lo cual transmite la idea de un ámbito reservado a los círculos más cercanos a cada colectividad política. Si bien el término "internas" pueda resultar formalmente el más apropiado, no lo es en una sociedad como la nuestra donde no existe cultura de "afiliación" partidaria. Como varios candidatos han afirmado en estos días, el 25 de abril debería ser considerado como una instancia electoral "primaria" y de importancia muy relevante para toda la ciudadanía, aún quienes hoy se declaran sin ningún tipo de pertenencia a un partido. Esto es así por una sencilla razón, esta elección primaria será la única donde los electores tendrán ante sí un "menú" electoral totalmente abierto, pudiendo apostar por aquel candidato que prefieran o que les parezca el más adecuado. En la elección de octubre, allí sí con carácter obligatorio, sólo existirán cuatro candidatos para poder elegir y quién no participa en abril deberá conformarse con las alternativas que otros le eligieron. Seguramente este razonamiento no está en la cabeza de buena parte de la población, por la sencilla razón que el nuevo mecanismo no es bien comprendido y que esta será la primera ocasión donde lo practiquemos. De todas formas, tiendo a pensar que la concurrencia a las urnas, el próximo 25 de abril será mayor a la que varios pronostican. El descreimiento de la población en la clase política y el desinterés por lo público son factores reales que hoy están presentes en nuestra sociedad, al igual que en la mayor parte del mundo, pero ello no supone que mecánicamente los uruguayos optemos por la pasividad. La cultura política es otra cosa diferente, no existirá el fervor de antes, ni contamos no con la vieja militancia de izquierda, pero la voluntad de participar, de incidir en el resultado electoral continúan vigentes. Si coincido, en una merma importante entre los sectores más jóvenes, que comienzan a escapar de esa cultura cívica que aún detentamos buena parte de los uruguayos. Otro de los factores que incidirán en una concurrencia alta a las mesas de votación, radica en la propia oferta política. La diversidad de candidaturas y las pujas entre candidatos terminan convirtiéndose, a pesar de quienes piensan lo contrario, en elementos motivadores para que cada uruguayo tome una opción. En estos 30 días finales, donde las campañas adquieren mayor peso y la exposición de candidatos es mucho más frecuente, genera climas electorales donde para muchos es difícil sustraerse, como ocurre con otros tantos fenómenos sociales, incluidos los deportivos. Si bien no todas las cartas han sido hechadas, reconozcamos que en esta elección tendremos una muy variada oferta electoral, que dadas las particularidades de esta elección está condimentada por pujas internas más agresivas que las del pasado. Para empezar, la propia izquierda por primera vez en su historia frenteamplista concurrirá con más de un candidato. Si bien el senador Astori parece contar con muy escasas posibilidades su presencia, y el nivel de votos que finalmente alcance, genera una simbolgía muy especial que de alguna forma marca un quiebre para el futuro de la izquierda. Por primera vez se medirán electoralmente las dos visiones que desde siempre dividieron a la izquierda, aunque probablemente el electorado frentista no lo perciba así y opte por su carismático líder. En el P. Nacional es donde la carrera presenta un posible ganador, aunque todavía no está todo dicho. El ex presidente Lacalle ha hecho pesar su experiencia y su imagen de gobernante sobre las denuncias de corrupción que sacudieron el año 96. Aunque los sucesivos errores de sus antagonistas han facilitado enormemente su crecimiento, expresado hoy- en todas las encuestas. Quizás, la polarización dentro del partido Nacional este dada por la propia figura del ex presidente, pero esta no legó a cristalizar claramente dada la dispersión de candidatos. Finalmente, en el P. Colorado es donde la situación resulte más difícil de definir a priori, para algunas encuestas el candidato forista lleva una clara delantera, para otras la primacía es del Dr. Batlle e incluso existen pronósticos de una situación muy pareja. Ello podría indicar que el electorado colorado, el menos proclive a concurrir el 25 de abril, todavía no ingresado en una fase de decisión firme, pero en cualquier hipótesis allí encontramos dos propuestas bien diferenciales en cuanto al perfil de los candidatos. Por un lado, Battlle apelando a su experiencia y a su imagen, construida en los últimos años, de sinceridad ante la ciudadanía. Por otro, el Prof. Luis Hierro, que apuesta a convertirse como una figura relativamente joven, de recambio y expresando la continuidad y respaldo del actual Presidente. Tendremos que esperar para saber quién expresa mejor el sentimiento y demandas coloradas. Por: Juan Carlos Doyenart |
||